En Uruguay, la diversidad del suelo —desde terrenos rurales irregulares hasta superficies urbanas niveladas— exige conocer las diferencias entre las mallas romboidales, electrosoldadas y gradil estructurales, así como su resistencia, flexibilidad y durabilidad.
Mallas romboidales: versatilidad en terrenos irregulares
Este tipo de tejido metálico es ideal para zonas con pendientes o desniveles, ya que su estructura flexible permite adaptarse al relieve sin perder tensión.
En CUPER, las mallas romboidales se fabrican en distintos calibres (2 mm a 3,10 mm) y alturas de hasta 3 metros, garantizando estabilidad y facilidad de instalación.
Mallas electrosoldadas: precisión y firmeza para suelos planos
Cuando el terreno es estable y nivelado —como en instalaciones industriales, logísticas o residenciales— la mejor opción es la malla electrosoldada.
Su rigidez estructural y su patrón rectangular (75×50 o 150×50 mm) ofrecen una barrera segura y estética, con mantenimiento mínimo y gran durabilidad.
Factores a considerar antes de instalar
- Drenaje del terreno: los suelos con alta humedad o barro requieren una base de hormigón para evitar desplazamientos.
- Altura del cerramiento: a mayor exposición o riesgo, se recomiendan estructuras de 2 metros o más.
- Condiciones ambientales: zonas costeras o rurales pueden necesitar recubrimientos galvanizados resistentes a la corrosión.
En CUPER Uruguay, el asesoramiento técnico personalizado garantiza que cada cerramiento sea diseñado a la medida del terreno y del uso real, optimizando inversión, seguridad y estética.
Consultá con nuestros especialistas para conocer qué tipo de malla se adapta mejor a tu terreno.

